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La historia "La razón de mi existencia" está siendo modificada. Estoy corriguiendo faltas ortográficas y argumento. Hay 19 capítulos corregidos. Disculpen las molestias :)

lunes, 2 de abril de 2012

Burning Temptation: Capítulo 1.


Edward Fanfic Contest.

Nombre del Fic: Burning Temptation.

Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a nuestra querida Stephenie Meyer. Yo solo los tomé prestados para divertirme “un poco”.

Nombre del Autor/es: K. Crazy Cullen

Número de Palabras: 6389.

Imagen elegida: Esposa ansiosa.

Canción elegida: Hot – Avril Lavigne.

Frase elegida: "Esta mañana me he levantado con un hambre voraz. Empezaré el desayuno contigo"

Tipo de Edward elegido: Bombero.

Link al perfil del contest: www.fanfiction.net/u/2737595/Edward_Fanfic_Contest

Advertencias: Si están aquí es porque ya saben de que trata esto. Este shoot contiene lemmon y muchas ganas de mi parte por intentar pervertirlas jajaja.

Nota de autor: Ya saben, dedicado a todas aquellas que sueñan con que Edward les haga todo lo que le hace a Bella. ¿Quién no quiere un Edward “Dios del sexo” a su lado? Yo sí! :)


Espero que lo disfruten todas!





—Nos vemos en la noche. —Susurró sobre el lóbulo de la castaña con esa voz tan sensual que poseía. Ella se estremeció.
—No tardes mucho. —Jadeó al sentir sus besos en la parte más sensible de su cuello.
—No creo tener ninguna emergencia hoy, pero nunca se sabe. —Terminó de hablar y se lanzó prácticamente sobre los labios de la anhelante mujer.
Todo su cuerpo se estremeció cuando él le dio su arrebatador beso marca de la casa que después de tanto tiempo aún le hacía perder la cordura.

Edward posicionó las manos en la cintura de la mujer y la atrajo hacia su cuerpo que lo llamaba anhelante.
La deseaba, demasiado, y sabía que en ese momento no podía hacerla suya de manera precipitada. En primer lugar porque llegaría tarde a su trabajo. El segundo lugar lo ocupaban los problemas femeninos de cada mes, lo típico.
Se separó de sus rosados labios, los cuales fueron lamidos por su insistente lengua que se negaba a separarse de ella.

—Será mejor que regreses pronto. —Le susurró Bella presa del deseo que sentía. Sabía que no se fundirían en uno solo en ese momento y por eso quiso imaginar que cuanto antes se fuera antes llegaría de trabajar en la noche. Ese sería el momento adecuado para dejarse envolver por sus fuertes brazos y sucumbir a la pasión que los hacía pecar de la manera más placentera.
—Lo intentaré, adiós preciosa. —Mordió sensualmente sus labios por última vez y con pasos felinos y una sonrisa torcida en su rostro atravesó el umbral de la puerta.
—Adiós… —La palabra salió mezclada con un gemido de los labios de la castaña que se deleita con los movimientos de su hombre.

Cuando el plateado choche se perdió en la carretera se vio obligada a cerrar la puerta para poder dedicarse a las tareas del hogar que la esperaban. Por un lado le pareció bien, pues el arrollador beso que le había dado Edward en la puerta antes de irse la había dejado demasiado necesitada de él para su propia salud mental, por lo que algo que la mantuviera entretenida le venía de lujo.

Pasó buena parte de la mañana de un lado para otro, por lo que las horas se le hicieron muy cortas. Dentro de poco tenía que ponerse con la comida y aún no sabía que preparar. Decidió encender la televisión para distraerse un poco. Luego pensaría en la comida.
Rebuscó en el frigorífico un refresco y junto a él y una bolsa de doritos se sentó en el amplio y cómodo sofá frente a la televisión.

Con el mando a distancia en mano fue cambiando canal tras canal hasta encontrar algo que llamara su atención. Fue en el momento exacto en el que dio un gran sorbo a su bebida cuando lo vio allí en todo su esplendor. Se encontraba en el canal de cotilleo y la altiva voz de la presentadora hizo que sus cinco sentidos se centraran en lo que tenía enfrente.
No pudo evitar escupir la bebida que estuvo unos pocos segundos en su boca al escuchar las palabras de la mujer que tenía una sonrisa tan grande en sus labios que parecía un tiburón.

<< Al fin ha salido al mercado el tan esperado calendario de los sexys bomberos de Fire Station nº 98. >>

Una sucesión de varias fotos fue atravesando la pantalla. Bella reconoció a varios de los hombres que posaban atrevidamente, la gran mayoría eran buenos amigos de Edward.
Se acercó más a la pantalla, esperando ver alguna foto de su marido en alguna pose indecorosa.

<< La idea fue propuesta por el jefe de la estación para recaudar fondos para la fundación de ayuda contra el cáncer. Todo el dinero recaudado en la venta de los calendarios será destino a dicha asociación para avanzar en la investigación de la terrible enfermedad. >>

Bella no podía procesar toda la información que había escuchado. Aún no podía creerse que todo fuera verdad. Edward, su marido, había posado prácticamente desnudo para un calendario el cual verían cientos de personas. La mayoría de ellas serían mujer desesperadas hambrientas por un pedazo de él.  

Parpadeó incrédula varias veces y se obligó a pellizcar su brazo derecho para salir del estupor en el que se encontraba.
“Edward, su marido, había posado prácticamente desnudo para un calendario el cual verían cientos de personas.”
Tuvo que repetirse la frase de antes para poder creérselo. La chillona voz de la presentadora seguía interrumpiendo sus pensamientos. Cuando se dispuso a apagar el molesto aparato se quedó paralizada ante las nuevas palabras.

<< De entre todos los sexys hombres que han accedido a posar para dicho calendario cabe destacar a Edward Anthony Cullen. Sin lugar a dudas a logrado arrancar más de un grito y un suspiro al mostrar el fabuloso cuerpo que posee. >>

Los ojos de la presentadora parecieron brillar de deseo al hablar sobre el cuerpo de SU marido. Bella rechinó los dientes y sintió furia al saber que demasiadas mujeres verían lo que le pertenecía y lo que pensaba solo ella disfrutaría.
Subió el volumen y se concentró en las palabras de la mujer a la cual le había mandado varias improperios por su actitud para con Edward.

<< Sin lugar a dudas Edward es toda una joya escondida con un cuerpo escultural y una belleza única. A continuación podréis ver una de sus fotos más arrebatadoras que, en mi opinión, es de lo más excitante. >>

No se equivocó. La imagen que apareció en la gran pantalla plana logró subir al máximo la libido de Bella que no pudo evitar lanzar un pequeño jadeo y morder sus labios para acallarlo cuando se fijó en el escultural cuerpo que, aunque había visto muchas veces, nunca se cansaría de él.

La imagen mostraba un Edward de cuerpo entero, totalmente desnudo, con un casco entre sus grandes manos que tapaba su parte más íntima. Para suerte de Bella. Esperaba que al menos escondiera algo de su cuerpo.
Su cuello estaba totalmente estirado ya que su cabeza estaba inclinada hacia atrás. Mordía sensualmente su labio inferior y su rostro contraído mostraba deseo.
Bella gimió por lo bajo cuando quitaron la foto para volver a enseñar a la presentadora del programa que parecía haberse excitado demasiado con la foto de SU marido.

<< Ahí lo tienen. Edward Cullen mostrando todo su potencial... >>
La presentadora siguió hablando sobre SU marido como si su vida dependiera de ello.
Su sonrisa, para sorpresa de Bella, se había agrandado más, mostrando sus mejillas totalmente estiradas y varias arrugas alrededor de sus ojos.
"Ella es vieja". Pensó mientras disfrutaba de que su fuero interno se regocijara de ese pensamiento. Por más que sonriera Edward era suyo y nunca lo compartiría. Era muy posesiva y más con él.

<< A mi gusto y seguramente al de muchas más, estaría mejor si quitara ese casco... >>
Bella apagó rápidamente la televisión mientras veía como su entorno se volvía completamente rojo.
Estaba cabreada y mucho. Cabreada con la presentadora, por desear tanto a SU marido aunque sabía que era algo inevitable, él era realmente sexy y provocador.
También estaba cabreada y mucho más con Edward. En primer lugar no le había dicho nada y en segundo lugar por andar mostrando su cuerpo más que tentador en un calendario que vería cualquiera.

Sabía que era demasiado infantil enfadarse por eso pero lo sentía como una traición y por ello Edward sería castigado de la manera más perversa que Bella pudiera encontrar. Lógicamente el castigo no sería físico, en parte. Bella se encargaría de hacerle aprender la lección de la manera más provocadora que pudiera. Jugaría con su autocontrol, aunque eso le costara más de un baño de agua fría.

Edward aprendería a no volver a ocultarle nada y a informarle la próxima vez que decidiera posar de esa manera en un calendario tan expuesto a cualquier público. Él aprendería que su cuerpo, sexy y provocador, solo le pertenecía a ella, a su esposa, a Bella Swan.

Corrió escaleras arriba maquinando en su cabeza alguna idea de como lo tentaría. No era buena para eso, pero sacaría lo mejor de si misma y elaboraría un buen plan. Aunque antes de eso no se pudo resistir a la tentación de buscar información sobre el calendario que salía al mercado ese mismo día por lo que apresuradamente encendió su ordenador portátil y buscó con desesperación alguna foto más sobre su bombero favorito.

Al cabo de media hora quedó totalmente frustrada. No había encontrado nada nuevo que la presentadora "sonrisa de tiburón" no hubiera dicho.
Había varias páginas anunciando el acontecimiento pero ninguna con alguna fotografía nueva.
Muchas de esas páginas se centraban solo en Edward y en "lo bueno" que estaba. Tuvo que tragarse cientos de comentarios indecorosos de mujeres hambrientas que babean y fantaseaban con Edward.
"Si ellas supieran lo bien que lo hace todo..." Pensó la castaña.

Su enfado y su cordura luchaban en una batalla encarnizada contra el deseo.
Se suponía que estaba enfadada con Edward por ocultarle tan grande noticia pero al ver su foto, tan provocativa, no pudo evitar excitarse en extremo. Su mente vagó rápidamente por los recuerdos que poseía de todas las veces que ambos habían sucumbido al deseo. Edward era un amante excelente en toda la extensión de la palabra que la elevaba al cielo con un simple roce. Por lo que verlo con su rostro contraído mostrando claramente necesidad no pudo evitar tocar en leves movimientos su necesitado cuerpo.

Llevaba más de cinco días sin disfrutar de Edward. Demasiado. Su amiga "la roja" que la visitaba cada mes le había restringido el tiempo de disfrutar del deseo carnal con Edward, por lo que se sentía mucho más desesperada de lo normal.
Agrandó la foto y se reclinó levemente en la silla mientras acariciaba sus pechos, más que sensibles, y dejaba que un jadeo escapara de sus labios.

Recordó su sensual voz, susurrándole cuando la deseaba cada vez que la hacía suya. Sus fuertes manos recorriendo su cuerpo a la par que sus labios, que besaban cuanta piel podían. Recordó el aura sexual que lo envolvía, sus caricias, sus juguetones mordiscos, su potente y siempre lista erección.
Ante el último pensamiento que atacó su mente no pudo evitar llevar sus dedos a su centro más que necesitado. Gimió levemente a la par que abría por unos segundos los ojos. Vio nuevamente la foto y la primera idea de su perverso plan llegó como una estrella fugaz a su mente. No la desperdiciaría.

Ideó bien su plan a lo largo de la tarde. Para su suerte, muchas más ideas llegaron a su mente, lo que la alegró a sobre manera. Edward iba a saber que ella también podía ser increíblemente tentadora y perversa, sobretodo perversa.
Un mensaje de Edward le facilitó mucho el plan, como si de alguna manera el destino estara haciendo que todo resultara más fácil.



Llegaré un poco más tarde esta noche.
Lo siento, los chicos me han invitado a una cena de “hombres".
Después iremos a tomar unas copas. 
No tardaré demasiado. Espérame despierta. Te amo.

13/05. 21:05.



Bella apretó el móvil entre su mano derecha después de leer el mensaje. No contestó enseguida, dejó que el tiempo pasara lenta y agónicamente para desesperarlo más. Su plan parecía ir mejor de lo que imaginaba.



Umm... Lo siento baby, no vi tu mensaje.
Estaba tomando un relajante baño.
Es una lástima que vayas a tardar más.
Me impacienta tu demora.
Espero lo pases bien.
Tu ansiosa esposa estará esperando totalmente
excitada por ti. Te amo.

13/05. 23:15.



Bella dejó caer lentamente en anzuelo al enviarle ese mensaje a Edward. Sabía que en cuanto lo leyera su autocontrol empezaría a fallarle.
Esperó, realmente ansiosa y con una gran sonrisa de diversión en su rostro, la respuesta de Edward. Él no podía imaginarse que en cuanto llegara todos sus planes de una desenfrenada noche de sexo se irían por la borda. Ella lo deseaba, como a nada en el mundo, pero debería ser fuerte y cumplir con su plan.



Amor, destrozas mi cordura.
No imaginas las ganas que tengo de tomarte
esta noche, de fundirme sin control en tu piel.
Llegaré lo antes posible. A la mierda la noche de hombres.
No dejaré a mi deseosa esposa lista y excitada para mí.
No sabes todo lo que me excita imaginar tu cálida
hendidura apretar mi más que listo miembro.
Te deseo, esta noche será inolvidable.

13/05. 23:25.



Se vio obligada a tragarse un gemido cuando leyó el nuevo mensaje de Edward. Él sabía como excitarla con pocas palabras. La promesa de una noche inolvidable mandó por la cloaca su idea del castigo. Pero no podía desistir, no tan rápido. Aguantaría al menos un día completo tentando a Edward. Después, cuando su perverso plan acabara, se dejaría tomar por él de todas las maneras posibles. Su cuerpo la llamaba y solo pidió tener fuerzas suficientes a la hora de rechazar su más que apetecible cuerpo dispuesto a hacerla gozar.

No contestó. Sabía que él aparecería de un momento a otro, más que desesperado, en su busca. Por lo que subió rápidamente a su dormitorio y se enfundó en el provocador baby doll que había comprado en la tarde. Removió las mantas de la cama decidida a tumbarse sobre ella para intentar dormirse, o al menos fingir estarlo, cuando Edward llegara. Antes de eso se encargó de guardar en el lugar más discreto que encontró, debajo del colchón, el calendario de bomberos que también había comprado.

No se iba a quedar con las ganas de verlo completo. Además cuando fue al centro comercial una gran fila de mujeres de diversas edades hacía cola para adquirir uno. Había tenido un éxito enorme. Adquirió el suyo y cuando lo vio detenidamente en la comodidad de su hogar se dio cuenta de que había más fotos de Edward de las que imaginaba. Sobra aclarar que ninguna era precisamente casta.

Escuchó la puerta ser abierta por lo que precipitadamente se tumbó en la cama y se colocó de la manera más sensual que pudo sin dejar de parecer casual.
Tapó a duras penas sus piernas con la fina sábana hasta las rodillas, abrazó la almohada elevando los brazos y cerró los ojos. Acompasó su respiración e intentó que todo pareciera real, pues sabía que Edward podría darse cuenta lo antes posible.

—Bella. —Sintió su sensual voz retumbar por la habitación y sus largos dedos acariciar con ternura su brazo desnudo. Apretó los labios lo más disimuladamente posible y siguió con su mentira.
—Umm… Tardé demasiado. —La voz de Edward sonaba torturada. Quiso “despertar” y abalanzarse a sus labios, pero no podía. En lugar de eso, cuando sintió sus dedos acariciar su mejilla, se giró suavemente, con movimientos naturales, y quedó en posición recta en la cama.
Escuchó un leve gruñido que la excitó en extremo. Sabía que el baby doll que llevaba cubría lo mínimo su cuerpo y que Edward estaba más que desesperado.

Lo sintió moverse por la habitación, de un lado a otro mientras de sus labios salían incoherencias. Estaba realmente fastidiado. Bella rio internamente por eso.
Después de varios movimientos, ella supo el momento exacto en el que él quitó su ropa con exagerada lentitud. Decidió jugar mucho más con él. De verdad que era divertido.
—Ummm… Edward… —Susurró suavemente con voz melosa. Lo sintió girarse y tuvo que morderse la mejilla para no reír. —Te deseo tanto. —Su punto a favor era que él sabía perfectamente que hablaba en sueños.
—¿Bella…?
—Tócame aquí. —Apretó su pecho izquierdo y gimió levemente.

—Oh Dios Bella. —Su voz fue totalmente excitante. Sintió el calor recorrer su cuerpo.
Sintió la cama hundirse levemente por lo que fue el momento exacto para girarse y quedar de espaldas a él. Edward siseó.
La abrazó por la cadera y Bella se pegó a su cuerpo. Apretó su trasero contra su potente erección y fue ahí cuando se dio cuenta de que estaba deliciosamente desnudo.
Un gemido desesperado escapó inconscientemente de sus labios.

—Te ves tan apetecible… —Le susurró él. Por un momento Bella se tensó, pensando que había descubierto su farsa. —Estoy impaciente por que llegue mañana. No volverás a escaparte.
Suspiró tranquila cuando él dio un suave beso en su mejilla y le deseó buenas noches.
Esperó impacientemente hasta que escuchó su respiración acompasada. Fue entonces cuando abrió los ojos y lo más suavemente se giró aún dentro de la prisión de sus brazos en su cadera. Lo miró mientras dormía, con su angelical rostro totalmente relajado. Poco después lo acompañó al mundo de Morfeo.

Despertó temprano. Con su nuevo plan ya en mente. Esta vez tendría que jugar al límite con su propia cordura para poder hacer lo que estaba a punto de empezar.
Antes de nada con movimientos sigilosos fue al baño, cepilló sus dientes y peinó su alborotada melena, echó unas gotitas de perfume en su cuerpo y volvió a la cama para colocarse en la misma posición.
Lo observó dormir plácidamente y fue descendiendo por todo su cuerpo hasta que dar con una parte en concreto de su anatomía que la incitaba a pecar. No ayudó demasiado que él estara durmiendo desnudo y totalmente excitado.

Rozó levemente sus labios y con su dedo índice descendió a través de su pecho. Pasó con movimientos suaves el resto de sus dedos por su duro torso, deleitándose con su calor.
Mordiendo una de sus uñas apartó la sábana de su cuerpo y sonrió con picardía al ver su sexo firme y dispuesto.
Tocó levemente la punta y lo sintió palpitar bajo sus dedos.

Edward se removió un poco pero no llegó a despertarse. Bella siguió con sus toques que la estaban excitando más de lo que esperaba.
Pasó sus uñas en movimientos ascendentes y descendentes para poco después cerrar su mano alrededor de su falo. Continuó con sus manos y se deleitó al sentir que el miembro de Edward se agrandaba aún más. Sonrió, pero no pudo evitar sonrojarse, estaba sacando a la luz su yo más atrevido.

Descendió dejando cortos besos en su pecho, asombrada de que aún no despertara, hasta llegar a la perfecta uve que se formaba en su bajo vientre. Mordió juguetonamente su cadera y besó en un leve roce la punta de su miembro que se erguía con grandeza.
—Ummm… —Escuchó un leve jadeo y elevó la mirada. Él seguía dormido, por lo que continuó con su labor.
Entreabrió sus labios e introdujo su erección en su cavidad bucal. No pudo evitar gemir al sentirlo duro dentro de su boca. Realmente lo deseaba y dudaba poder soportarlo por más tiempo.

Chupó con maestría el inicio de su miembro mientras con una de sus manos acariciaba su base. Pasó toda su lengua por la punta hasta que sintió a Edward removerse más insistentemente.
—¡Bella! —Su voz fue un ronco gruñido cuando al bajar la mirada vio la vio tragándose su necesitado miembro.
—¿Qué-e qué haces? —Preguntó idiotamente con voz entrecortado preso del deseo.
—Esta mañana me he levantado con un hambre voraz. Empezaré el desayuno contigo.

Edward no pudo pensar nada más coherente. Llevó sus ansiosas manos a la cabellera chocolate de su mujer y jaló un poco para poder ver sus ojos que parecían brillar.
No pudo evitar gemir con fuerza cuando ella, aún mirándolo, sacó su lengua y lamió agónicamente lento la punta de su sexo.
—Sabes tan bien. —Le susurró ella.
Edward sintió todo su cuerpo estremecerse preso del enorme deseo que sentía.
—Eres mi diosa. —Le susurró entrecortadamente. Después se dejó envolver por sus labios que se movían con maestría por su miembro. Sin lugar a dudas era el mejor despertar.

Bella continuó con sus movimientos, cada vez más ansiosos. Dio un muy suave mordisco y lo sintió tensarse completamente, estaba cerca, era el momento de parar.
La canción sexy chick sonó en el momento más oportuno. Edward gimió con molestia y ella dejó su labor para “contestar” la llamada.
—Bella… —Protestó Edward.
—Lo siento. —Le susurró. Lo besó levemente y después cogió su móvil.
Fingió hablar con Alice, pero lo que en realidad hizo fue apagar la alarma que había preparado a la hora adecuada.

—Hola, Alice… —Edward se acercó hacia ella y besó la comisura de sus labios.
Bella siguió con su charla fingida esperando que la proximidad de Edward no mandara todo al garete.
En un arrebato de pasión él le arrancó el teléfono de la mano y lo lanzó lejos. Agarró su cintura y con movimientos ágiles se posicionó sobre ella.
—Edward… —Protestó Bella.
—No ahora. —Fueron sus únicas palabras antes de lanzarse a besar sus labios demandantemente. Los mordisqueó y después introdujo su lengua para enredarla con la de Bella.
Ella sentía que perdía el control de sus actos.

—Tengo que irme.
—No irás a ningún lado.
—He quedado con Alice.
—Es igual. Necesito hacerte mía.
Con una habilidad increíble Bella logró girar ambos cuerpos sobre la cama y quedó ella encima de él.
Restregó su centro, aún cubierto por su ropa interior, contra la erección demandante de Edward. Lo besó pasionalmente antes de decir:

—Lo siento amor, llegaré tarde.
Se levantó lo más rápido que pudo y corrió a encerrarse en el baño. Sonrió al escuchar la protesta de Edward.
Se duchó y vistió lo más rápido que pudo. Tenía la ropa preparada. Tardó media hora en arreglarse y después salió apresurada para irse cuanto antes. La tentación de sucumbir al deseo era cada vez más poderosa.

Se frenó en seco al salir del baño al ver a Edward tumbado en la cama cómodamente, con la sábana cubriendo hasta su cintura, y su erecto miembro destacando ante la imagen que él mostraba.
—Eres perversa. —Le dijo él.
—Lo siento amor, luego te recompensaré.
—Ven aquí. —Bella no pudo resistirse al demandante y sensual tono de su voz que la hizo estremecer. Se acercó con pasos felinos.

—Sé lo que estás tramando. —Bella se frenó en seco.
—Ehh… —Edward estiró su brazo y jaló de su muñeca hasta que su cuerpo quedó sobre el de él.
—Quieres hacerme agonizar de placer… —Lamió sus labios.
—Ed-Edward…
—Quien juega con fuego se acaba quemando. —Susurró.
—Umm… Conozco a un sexy bombero. —-Ronroneó Bella mucho más alivia al saber que él desconocía su plan.
—Que estará muy dispuesto a apagar tu fuego.
—Tendrá que esperar. —Bella besó los labios del cobrizo con presura y prácticamente huyó del dormitorio.

De camino al centro comercial llamó a Alice, su mejor amiga, la cual no dudó en aceptar acompañarla a una mañana de compras.
Tenía todo su plan elaborado, solo le faltaba el toque final para cerrarlo con broche de oro.
Pasaron toda la mañana de una tienda a otra. Lo que más quería comprar era lencería, la más provocativa posible. Quería que Edward se derritiera en sus brazos y sucumbir al deseo que ya parecía quemarla.

Llegó pasadas las cinco de la tarde. Sabía que Edward ya estaría en el trabajo y que hasta las ocho no volvería por lo que se organizó bien y preparó el toque final del plan.
Se dio un largo y relajante baño, exfolió su piel y se untó en crema con olor a vainilla. Quería estar perfecta.
Se enfundó en uno de los conjuntos que había comprado y aunque con vergüenza le gustó mucho lo que vio reflejado en el espejo. Se veía sexy pero discreta, su vestimenta haría volar la imaginación de Edward.

A la hora exacta escuchó el repiqueteo de las llaves al abrirse la puerta. Se metió en el baño y esperó a que Edward subiera al dormitorio.
—¿Bella?
—Aquí arriba. —Sus pasos sonaron más fuertes, indicando que estaba más cerca.
—¿Amor?
—Espera un segundo, tengo que enseñarte algo.
—De acuerdo.
Respiró hondamente varias veces, peinó su pelo con los dedos y abrió la puerta con sigilo. Edward miraba a algún punto desconocido enfrente de él.

—¿Qué te parece? —Se apoyó en una de las paredes más cercanas que encontró y se colocó de la manera más provocadora que en ese momento se le ocurrió. Vio como si fuera a cámara lenta su reacción. Giró lentamente la cabeza y al verla sus ojos se agrandaron en sobremanera. Humedeció sus labios y tragó saliva ruidosamente.
—¡Wow! Estás hermosa. —Vio sus intenciones de acercarse pero lo detuvo.
—Espera, aún hay más.
Dio una vuelta sobre sí misma, lanzó un beso al aire y con pasos firmes se adentró al cuarto de baño para ponerse el otro conjunto que tenía preparado.

Salió de la misma manera, estaba vez con un conjunto de leopardo mucho más revelador que el anterior.
—Bella… —Él gruñó cuando repitió la misma acción de antes. Le mostró tres conjuntos más, cada uno más sexy que el otro. Hasta que el último, el más revelador, descontroló totalmente a Edward.
—Eres mala. —Le susurró mientras se acercaba a ella y prácticamente se abalanzaba a sus labios.
Edward dejó que ella controlara el beso y se movió a la par que ella que lo dirigía hacia la cama.

Se sentó en el borde de esta y atrajo a su mujer hacia su cuerpo. Bella no dudó en sentarse a horcajadas en sus piernas mientras los besos no cesaban entre ambos.
—¿Te han gustado?
—Oh sí, claro que sí.
—¿Cuál el que más?
—El rojo definitivamente.
—Umm… podemos hacer mucho con él. —El conjunto rojo era el que llevaba en ese momento.
—Te prefiero exquisitamente desnuda.

Bella no pudo decir nada, porque cuando menos lo esperó Edward ya había quitado su sujetador, dejando sus pechos desnudos.
—Sí, definitivamente es mil veces mejor.
Edward se abalanzó hacia uno de sus pezones, ya erectos, que esperaban ansiosos por su toque.
—Ed… Edward… —Un gemido abandonó sus labios.
—Sabes deliciosa.
Bella dejó que la maestra boca de Edward lamiera sus pechos, excitándola hasta el punto de no retorno.

Llevó sus manos hacia su camisa y casi a tirones la desabrochó. Se deleitó con su formado torso, duro y fibroso.
Se las apañó para que Edward quedara acostado sobre la cama y ella encima de su cuerpo.
Restregó su sexo sobre el suyo y no soportó demasiado tiempo el molesto pantalón. En rápidos movimientos quitó el resto de su ropa y lo dejó completamente desnudo ante su ansiosa mirada. Prácticamente se lo comió con los ojos.
Se lanzó a devorar sus labios mientras él se las arreglaba para colocarse bien en la cama.

Edward quedó totalmente estirado y Bella encima de él, dominando la situación.
Lamió sus labios y fue bajando por toda su anatomía. Succionó la piel de su cuello y dio pequeños mordiscos, deleitándose al mirar las marcas que quedaban en su piel. Era suyo, completamente suyo.
Besó su torso y lamió toda su piel a la par que restregaba su sexo aún cubierto sobre su potente erección.
Cuando sintió que las manos de Edward se adentraban en su ropa interior en busca de su sexo se frenó y lo miró atentamente.

—Dame cinco minutos. —No lo dejó contestar, se levantó ágilmente y se dirigió a la planta baja de la casa.
No hizo nada abajo, simplemente quería torturarlo un poco más.
Esperó por diez minutos y con pasos sigilosos subió de nuevo al dormitorio. Entreabrió la puerta lentamente y se encontró con Edward, aún tumbado en la cama, con una de sus manos acariciando su miembro. No pudo evitar morderse los labios.
Lo vio entreabrir los labios y lanzar un lastimero gemido de placer. Entró en ese preciso momento. Él estaba tan concentrado que no sintió su presencia por lo que se sobresaltó cuando Bella se colocó encima de su cuerpo.

—¿Qué has estado haciendo?
—Cosas sin importancia. Ya veo que te estabas divirtiendo sin mí. —Mordisqueó sensualmente sus labios y llevó su mano a su miembro.
—Estás torturándome. 
—Umm… Estás tan duro… —Besó sus labios mientras seguía con sus movimientos.
Continuó por un largo tiempo con su labor hasta que lo sintió cerrar los ojos y susurrar su nombre. Le faltaba poco, por lo que se detuvo.

—¡Bella! —Protestó Edward.
—Umm… Has sido muy travieso… —Le susurró lamiendo el lóbulo de su oreja. —Y los niños traviesos merecen ser castigados.
Hizo ademán en levantarse, pero las fuertes manos de Edward en su baja espalda se lo impidieron.
—¿Travieso?
—Sí, muy travieso… —Se restregó contra él. —Podría dejarte sin terminar en este mismo momento.
—No…

Bella no fue consciente de en que momento las fuertes manos de Edward se fueron al borde de sus braguitas y con un simple tirón las hizo añicos, dejándola en iguales condiciones que él.
—Edward… —Protestó al ver los trozos inservibles de la prenda.
—No puedes dejarme así.
—Mereces un castigo… Por mentirme. —Sus palabras se entrecortaron cuando sintió la punta de su miembro en su entrada.
—No te he mentido…
—Umm… Puede que no… Pero me has ocultado cosas… Y eso me enfurece… Por lo que estoy pensando en terminar esto aquí… —A pesar de sus palabras siguió restregándose contra él.

—Yo no… No puedes hacerme esto. —Su voz fue suplicante.
—Ummm… Convénceme.
Edward agarró fuertemente las caderas de Bella y movió más insistentemente su sexo contra el de ella, tentándola esta vez él.
—No te he ocultado nada… —Siseó Edward al ver que intentaba ir más allá y Bella se oponía fingiendo estar enfadada con él.
—¿Estás seguro? Es tu última oportunidad.
—Sí. —Fue tan firme que si no supiera la verdad le habría creído.

—Ummm... —Bella exhaló su aliento en sus hinchados labios por sus besos y se restregó más potentemente contra él, que para ese momento estaba al borde de la cordura. Estiró su brazo y sacó, del primer cajón de su mesilla de noche, el calendario que había cambiado de sito con anterioridad. Edward no se percató de nada porque se estaba encargando de mordisquear su cuello.
—Entonces… ¿Qué es esto? —Se puso recta, sentando en sus muslos y le enseñó el calendario relativamente cerca.
Se dio el gusto de ver como Edward se quedaba totalmente paralizado.
—Yo… Yo no…
—Reconocería esto… —Dijo pasando su mano por el muslo de Edward, apretando su nalga. —En cualquier sitio. —Apretó más sensualmente, refiriéndose a esa parte de su anatomía que salía de portada en el calendario.

Mordió sus labios para contener la carcajada que pugnaba por salir desesperada al ver la expresión, totalmente paralizada, de Edward.
—¿Có-cómo lo has sabido? —Edward se puso pálido.
—Se aprende mucho viendo la televisión. —Bella movió sus caderas sobre el cuerpo de Edward.
—Pen-pensaba decírtelo…
—¿De verdad? —Intentó sonar inocente.
—Fue hace poco y…
—¿Y? —Se divertía a lo grande al ver su nerviosismo.
—No creía que tuviera importancia. —La miró intensamente.

—¿Creías que no tiene importancia? —Recorrió su pecho con sus uñas.
—Sí-í.
—¿Crees que no me importa que tantas mujeres fantaseen con tu cuerpo?
—No… No será así.
—Hay cientos de mujeres que poseen ese calendario… Y muchas de ellas fantasean con el sexy bombero Edward Anthony Cullen… —Bella decía cada palabra con lentitud, disfrutando.
—Es… Es por un acto be-enéfico.
—¿Crees que todas esas mujeres lo compran pensando en que ayudarán en la investigación contra el cáncer?

Edward gimoteó cuando las manos de la castaña recorrieron su parte más sensible.
—E-ellas…
—Ellas fantasean con acostarse contigo… Pero tú eres mío E-d-d-y. —Pronunció el diminutivo que tanto odiaba por sílabas. Él gruñó.
—Y esto… —Agarró su miembro. —Es para mi placer.
—Be-Bella…
—Solo yo tengo derecho de ver tu glorioso cuerpo. Solo yo puedo disfrutar de tus perfectos atributos. —Bella sentía su excitación aumentar a cada palabra que pronunciaba, su sexo estaba totalmente húmedo. Llevar el control le fascinaba más de lo imaginable.

—Debería castigarte por esto… —Movió su mano más insistentemente.
—No-o.
—¿Volverás a ocultarme algo?
—Nu-nunca…
—Bueno… Creo… Que hoy tendrás que jugar tú solo. —Habló Bella después de estar varios minutos en silencio estimulando a Edward.
—No Bella… Juro que no lo haré de nuevo…
—Todos tus compañeros se veían muy sexys. —El ceño de Edward se frunció.

—¿Qué?
—La foto de agosto es increíble. —Bella estiró su brazo y le enseñó la foto de la que hablaba.
—¡Bella! —Bramó prácticamente Edward cuando se dio cuenta de que la foto que le enseñaba era de Ian, que salía completamente desnudo.
—Excitante. —Mordió sus labios.
—No puedes excitarte con otros. —Edward se enfurecía cada vez más.
—Él tiene un buen amigo. —Bella hablaba ignorando las palabras de Edward. —Pero sin lugar a dudas me gusta más la de diciembre. —Le enseñó la foto y Edward rio con ganas al ver que la foto era una de las suyas en la cual salía agarrando la típica manguera de los bomberos y con un gorro de papa Noel.

—Te ves muy lindo…
—¿Me perdonarás? —La miró de tal manera que sintió su cuerpo derretirse.
—Tendré que pensarlo. —Se puso de pie y cuando quiso hacer su salida triunfal sintió su brazo ser tirado hacia atrás.
—No te escaparás. —Le dijo Edward cargándola hasta la cama. La tendió sobre el mullido colchón y la aprisionó con su cuerpo. —Esta noche te haré mía hasta morir de placer.
—Sigues castigo… —Intentó decir Bella pero se calló abruptamente cuando los ágiles dedos de Edward juguetearon con su intimidad.

—Podré recompensarte como lo desees. —Le habló jodidamente sensual.
—Umm… No me vale. De-demasiadas mujeres te han visto ya.
—¿Celosa? —Preguntó con suficiencia.
—Sí… Eres mío, de nadie más. —Ella se dio cuenta de que estaba siendo excesivamente posesiva. No le importó.
—No tienes porque estarlo… —Le susurró.
—¿Por qué?
—Ellas tendrán que contentarse con una foto y tú… —Besó sus labios. —Me tienes en la palma de tu mano.
Bella quiso contestar, pero todas sus palabras murieron en su garganta cuando Edward la penetró de una sola estocada. Gimieron al unísono.

—Ed-Edward… —Habló Bella entre jadeos.
—Exquisita. —Le susurró antes de besarla y de empezar a moverse con frenesí en su interior.
Bella enredó sus piernas alrededor de la cintura de Edward, atrayéndola más hacia su sexo que lo había extrañado tanto. Su cuerpo entero lo había extrañado.
No pudo evitar apretar sus nalgas entre sus manos, sintiendo como se contraían deliciosamente en cada estocada que él daba.
Gimió cuando comenzó un frenesí de movimientos que la elevaron a la cima en poco tiempo. Estaba cerca.

—¡Edward! —Prácticamente gritó cuando él mordió uno de sus necesitados pezones y lo succionó con maestría.
La habitación se llenó de gemidos y jadeos por parte de ambos, los cuales fueron acompañados por el típico sonido que hacían sus cuerpos al chocar, sus labios al juntarse y sus corazones latiendo desenfrenadamente.
—Ohhh… Ed… Sí. —Ella no podía parar de decir incoherencias.
—Sí nena. —Edward decidió jugar un poco con su autocontrol, como ella había estado haciendo durante dos días. Por lo que desaceleró sus movimientos cuando sintió que las paredes del sexo de Bella lo apretaban en una clara señal de que el clímax estaba cerca.

—Ed. —Protestó Bella.
No hizo caso a sus palabras. Siguió entrando y saliendo de su húmeda cavidad, mientras besaba a la par sus labios, con exasperante lentitud.
Bella empezó a mover más rápidamente sus caderas para encontrarse con las de Edward en una danza maravillosa y totalmente coordinada.
—Be-lla… —Edward exhaló todo el aire que contenía cuando ella rasguñó su espalda.
—Más… Ed…
No pudo resistirse a sus súplicas, tremendamente excitantes, por lo que empezó a mover sus caderas más rápidamente, sintiendo como su miembro se tensaba cada vez más.

Succionó los pechos de Bella, degustando su exquisito sabor, mientras ella se apretaba lo máximo posible a su cuerpo. Apretó con sus piernas su espalda baja, haciendo que la sensación de estar más adentro de ella de lo posible se agrandara, convirtiendo su entrega en un acto brutal lleno de pasión en el cual ninguno se saciaría nunca del otro. Siempre quería más, no podían detenerse. Podrían pasar muchos años pero se deseaban como desde el principio, como la primera vez que se introdujeron en ese círculo vicioso del que no tenían intención de salir.

Edward llevó sus dedos al botón de nervios de Bella y lo estimuló unos cuantos segundos hasta que sintió como ella aprisionaba su miembro en una cárcel en la cual le gustaría vivir el resto de sus días hasta que explotó a su alrededor mientras exhalaba su nombre en un largo jadeo.
Escucharla así, tan complacida, lo llevó al máximo del placer. Se dejó ir a la par que su esposa mientras le susurraba cuanto la amaba cerca del lóbulo de su oreja.
Gimió más fuerte cuando ella rasguñó su espalda con más insistencia, envolviéndolo en un acto que desbordaba pasión.

Terminaron totalmente agotados, con los latidos de sus corazones completamente frenéticos y sus respiraciones jadeosas. Sus pulmones buscaban aire desesperadamente.
Edward se quitó de encima del cuerpo de Bella y se tumbó a un lado, atrayendo su cuerpo, que yacía prácticamente inerte por el agotamiento, a su lado.
Acarició su espalda, la cual tenía finas jodas de sudor, y la miró fijamente cuando pudo recuperar el aliento.

—Eres increíble. —Le dijo Bella mientras sonreía.
—¿Sigo castigado?
—¿Lo has estado en algún momento? —Ambos rieron. —Siempre logras tirar por la cloaca mis planes.
—Porque soy irresistible. —Dijo con suficiencia.
—Bueno señor irresistible… Más le vale no volver a ocultarme nada o a posar prácticamente desnudo en un calendario público.
—¿Volverás a castigarme?
—La próxima vez será mucho peor.

—No lo volveré a hacer, ha sido una total agonía.
—Ese era el plan.
—Has conseguido enloquecerme y necesitar de ti más que nunca.
—Me doy por satisfecha. —Lo miró con diversión.
—No importa cuantas mujeres vean ese calendario. Siempre serás tú a la que complazca, a la que desee más que a nadie, a la que eleve al cielo en cada entrega. Siempre serás mi mujer, hasta el final de nuestros días.  

—¿Es una promesa?
—Es una promesa mi hermosa Bella. —La besó tiernamente, disfrutando del amor que sentían y que los había rodeado en una burbuja mágica de la cual no querían salir.
—Te perdono pero con una condición. —Dijo Bella deseosa de volver a sentirlo suyo.
—Dispara.
—Que me hagas el amor hasta el amanecer.
—Sin lugar a dudas eres mi ardiente tentación. —Le susurró antes de besarla con total devoción.





Hello People! :)

Aquí estoy yo de nuevo con otra locura más salida de mi alocada mente.
Vi el concurso hace algún tiempo y no pude evitar resistirme. Sé que voy retrasada con las actualizaciones, por lo que les dejo este shoot, de lo más calentito, para que se les haga menos la espera.

Acabo de empezar mis vacaciones por lo que podré escribir nuevos capítulos y tal vez algún shoot nuevo que ya ronda por mi mente! ;)
Espero disfruten este nuevo escrito que creo que es de lo más caliente que he escrito.
Pensar en un Edward bombero llenó mi mente de perversión xD.

Díganme que les pareció con un comentario, estoy abierta a cualquier idea u opinión, siempre desde el respeto, que quieran dejarme.
Si les gusta espero que me voten! :D
Muerdi-Kisses!
By: Crazy Cullen.

1 comentario:

  1. Me encantó!! Jajajajaa tiene todos los condimentos guapa escritora. Me gustó la espera de Bella y luego el encuentro. Ufff me imagino esa imagen del calendario jaja nena no te has privado de nada!
    Ah y la presentadora??? Ayyyy quiero saber más me suena que habrá conflictos. Estoy ansiosaaa quiero el próximo. Besotessss

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